Un positivo de Legionella no se resuelve con una limpieza genérica. Requiere elegir el tratamiento adecuado al tipo de instalación, ejecutarlo con las concentraciones y tiempos de contacto correctos, y demostrar después con una analítica de control que ha funcionado. Ese último paso es el que convierte la actuación en algo defendible ante la administración.
Revisado en agosto de 2026 · Normativa vigente
El orden importa: tratar sin verificar después deja el expediente incompleto.
Se evalúa el alcance según el recuento obtenido y el tipo de instalación. Cuando se supera el umbral legal, se comunica a Salud Pública dentro del plazo establecido. Ocultar un positivo agrava la responsabilidad, nunca la reduce.
Desinfección química de choque con biocida autorizado, o tratamiento térmico elevando la temperatura del circuito, según la instalación y sus materiales. Cada opción tiene consecuencias distintas sobre las tuberías y sobre el tiempo de corte del suministro.
Concentración y tiempo de contacto controlados y registrados punto por punto, incluidos los puntos terminales más alejados, que son los que suelen quedarse cortos y donde reaparece la colonización.
Analítica en laboratorio acreditado tras el tratamiento para verificar la eficacia. Sin esta comprobación no puede afirmarse que el problema esté resuelto, y el expediente queda abierto.
Informe dirigido a la administración con todo el procedimiento documentado, y revisión del programa de tratamiento para corregir la causa que permitió la colonización. Si no se corrige la causa, el positivo vuelve.
Al margen de las urgencias, ejecutamos la limpieza y desinfección periódica que exige el plan de control: depósitos, acumuladores, circuitos, torres de refrigeración y vasos de piscina, con registro firmado de cada actuación.
Habitualmente entre 2 y 4 horas en zonas localizadas, no en todo el edificio a la vez. Se planifica con usted para minimizar el impacto: trabajamos en horario nocturno, en fin de semana o por fases cuando la operativa lo requiere.
Depende de la instalación. El térmico evita introducir producto químico pero exige que la caldera alcance y mantenga la temperatura en todos los puntos terminales, algo que no toda instalación consigue. El químico es más versátil pero requiere control estricto de concentración y tiempo de contacto, y neutralización posterior. Se decide tras ver la instalación.
Porque el tratamiento elimina la colonización pero no corrige la causa. Zonas de estancamiento, ramales ciegos, temperaturas insuficientes en el retorno o acumuladores mal dimensionados vuelven a generar las condiciones. Por eso el protocolo incluye revisar el plan, no solo desinfectar.
Cuando el recuento supera el umbral que fija la normativa, sí: existe obligación de comunicación a la autoridad sanitaria. Acompañamos el proceso y redactamos el informe técnico que se presenta.
Activamos protocolo de emergencia con actuación en menos de 24 horas y documentación provisional en 48-72 horas. Contacte por WhatsApp si el caso es urgente.